16.11.09 / Etiquetas: Otros Autores
A solas con uno mismo
Cuando digas con la voz impostada del aforista que deben existir los pobres y los ricos, los triunfadores y los fracasados, los dirigentes y los dirigidos. Y agregues con la misma impostada presuntuosidad que los pueblos tienen los gobiernos que se merecen…
Cuando te refieras a la gente y no te sientas incluido en ella.

Cuando dejes de concurrir a los parques.
12.10.09 / Etiquetas: Dale Aborigen
A América lo que es de América
Más de 500 años ya pasaron desde que comenzó la aniquilación de los pueblos originarios y que el salvaje capitalismo terminó de invadir en el mundo entero. Más de 500 años de saqueos, de muerte, de violaciones. Más de 500 años que nos siguen contando la misma historia fantástica que sale en Billiken. Más de 500 años que seguimos creyendola. Más de 500 años celebrando un día que de festivo no tiene nada. Más de 500 años que lo seguimos llamando "Día de la Raza" a los "Siglos de la Invasión y Genocidio de los Pueblos Originarios y de la Resistencia Nativa". Más de 500 años... mucho ¿no?Discurso del cacique mexicano Guaicaipuro Cuatemoc ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea, el 8 de febrero de 2002.
Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuatemoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro.
Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace sólo quinientos años.
Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.
El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron.
El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme.
El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento.
Yo los voy descubriendo.
También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.
¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.
¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!
¿Genocidio? ¡Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, o a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!
¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.
Yo, Guaicaipuro Cuatemoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan "MarshallTesuma" para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización.

Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos:
¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?
Deploramos decir que no.
En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.
En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.
Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente, hemos demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que los hermanos europeos le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia. Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 185 mil kilos de oro y 16 millones de plata, ambas cifras elevadas a la potencia de 300.
Es decir, un número para cuya expresión total, serían necesarias más de 300 cifras, y que supera ampliamente el peso total del planeta Tierra. Muy pesadas son esas moles de oro y plata.
¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?
Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos.
Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente, y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica...

Discurso extraído de:
23.9.09 / Etiquetas: Acorde Reflexivo
Oscarcito
Le cuento que me gusta jugar pero juego poquito. En la calle que hoy es mi hogar comen más los mosquitos.
No se asuste señor, por favor, no se asuste, no muerdo, no ladro... aunque a veces mi panza me dice: "Oscarcito tenemos que masticar algo".
Lo que traigo en la mano es pa' usté... me dijeron que éste es un santito. Récele, a ver si usté tiene suerte y si no le molesta le pido un pesito.
Ay Oscarcito, cómo brillan tus ojitos.
Ay Oscarcito, siempre sucias las manitos.
Dónde hay un cacho de sol para poder calentar a tu dulce corazón que no se quiere apagar.

Casi siempre que entro a algún bar los mozos me sacan a patadas, pero uno se vuelve más pillo y puede rescatar algún par de tostadas. Que después se comparten señor... se comparten con algún amigo. Y si no hay ni una miga"jalamos" para que el estómago no haga más ruido.
También tengo un hermano mayor pero a ese mucho no lo veo. Aparece muy de vez en cuando si la policía no lo anda buscando.
De papá ni noticias, señor, mamá cuenta que nos parecemos. Se fue un día a buscar el futuro que según nos dicen todos merecemos.
Ay Oscarcito...
Esta noche es en Constitución, otras tantas aguanto en Retiro. Yo prefiero no tener colchón a que un cura se pase de vivo conmigo. Y ahora me voy para otro vagón; la otra vez me comí una paliza por colgarme con una señora que no tenía plata y me dio su sonrisa...
Ay Oscarcito...
Ay Oscarcito, vení a jugar un poquito.
Ay Oscarcito, como un duende chiquitito.
De estación en estación vas buscando calentar a tu dulce corazón que no se quiere apagar...
16.9.09 / Etiquetas: Niñez S.A.
NO Calles, Privatización de la Niñez - Parte III
Se acercó una tarde con los pies descalzos, con un viejo equipo de gimnasia que envolvía ajustadas sus piernas flacas, bajo la campera manchada de Poxirrán, y la voz manchada de pasta base. Quizá el bullicio del apoyo escolar, o tal vez el olor a lápiz, lo arrimaron a una mesa del comedor comunitario donde otros dibujaban, hasta que él se decidió a dibujar. El trazo seguro marcaba las líneas que montones de ojos reunidos a su alrededor seguían sin parpadear, ante su mirada firme, que parecía no advertir nada más que su papel y su obra impecable. “Pero qué lindo dibujás”, le dijo alguien, que intentaba acercarse en tono idiotizante: “¿Dónde aprendiste a dibujar, en tu casa?”. La respuesta fue una patada, de puntín, en el riñón: “No, en un instituto de menores”. La contra respuesta, intentó ser un aliciente de la confesa estupidez: “Ah, claro, porque ahí tenías tiempo libre…”. Fastidiado, devolvió un sopapo de realidad: “No, tenía tiempo de encierro”. Terminó y se fue. Otra vez estaba ahí, el día después. Sentado en el banco de cemento del patio del comedor, con las piernas flexionadas contra el pecho, le temblaban las rodillas y los ojos no podían sostener más la catarata de angustia, que no entraba en ese cuerpo de 12 años. No quería hablar. Y no quería hablar. “¿Mañana nos vemos?”, le preguntamos. “Mañana nos vemos…”, pareció concluir. A nuestra media vuelta, necesitó completar: “Si no me matan… Si no me matan, mañana nos vemos”. Nadie podría haberse ido. Ya estaba llorando, y la necesidad de repreguntar se mezclaba con la bronca de no saber qué hacer, con la indiferencia de los que, ya acostumbrados a tanta miseria, ni siquiera se detenían en él. “Dice que me robé un cajón de soda, y si me ve, me va a matar. Ya lo agarró a mi amigo, y lo cortó todo”. Fuimos a comer pizza a una esquina de Barracas. Pidió dos porciones. Y nos invitó una. “Hace varios años que estoy en la calle, porque me escapé de un instituto de menores”, aclaró, antes de hablar de una mamá que ya no está, un papá preso y una familia lejana. “Jalar”, como variable del hambre, o “el paco”, como caño de escape, o “la ranchada”, como asilo de abandonados, empezaban a llenar el vocabulario y el tiempo de La Poderosa. Con un poco de queso en la panza, y un buzo sin poxirrán, prometió dormir adentro, en el comedor. Mañana, sería otro día, para él y para nosotros.
Ya no era tan fácil dormir, para nosotros, para él sí. Cansado de tanto caminar alrededor de un mundo con las puertas cerradas, sus párpados caían en cualquier momento y en cualquier lugar, como una persiana del paisaje de mierda. Nuestros ojos, más abiertos que nunca, de tanto caminar por adentro de un mundo con las puertas cerradas, no se querían cerrar. Ya inmersa La Poderosa en la lucha del enano, antes de irnos le habíamos dejado una colchoneta, una campera y algunos consejos imbéciles. Todavía no entendemos cómo fue que lo dejamos ahí. Pero al día siguiente, volvimos a Zavaleta, y por suerte, no por otra cosa, por suerte, estaba ahí. Dormía acurrucado, de perfil al suelo húmedo del comedor, con su viejo equipo de gimnasia, rasgado de otras noches, mojado de vivir. Lo despertamos, giró y, en cuanto lo vimos, nos sentimos un sorete. Tenía el ojo hinchado, morado, en compota. “¡Te pegaron!”, “¡Te pegó!”, “¡El hijo de puta ese, te pegó!”. Creímos que pasaba algo terrible, y algo terrible pasaba. La mano brutal o impune de cualquier bestia en cautiverio, parecíamos descubrir, era apenas uno de los millones de riesgos que corría su ojo, y su vida. “No, nadie me pegó. Me picó algún bicho, seguro”.La desesperación por socorrerlo nos llevó a dejar de lado cualquier tipo de responsabilidades, en pos de solucionar esa inflamación, de su ojo, de nuestra conciencia más bien. Nuestra ceguera y nuestro egocentrismo nos hacían creer, por entonces, que quien había soportado cinco años de vida en la calle, bajo todos los flagelos inimaginables, ahora necesitaba imperiosamente de nuestra mano solidaria. Sí, la necesitaba, como antes, como hoy, como mañana. Pero éramos nosotros, sobre todo, quienes necesitábamos imperiosamente resolver esa situación insoportable, esa responsabilidad culposa directa sobre algo que, sabíamos, pasaba en nuestro país, en nuestras calles, en nuestros barrios, pero mucho más lejos de lo que algún ser humano lo puede tolerar. Quizá por eso, un común amigo nos había dicho que “el conocimiento nos hace responsables”. Llegamos a la salita médica. Nada grave. Sólo una picazón. Perfecto. Con una inyección se soluciona… Cuando la enfermera pronunció la ‘ye’, nuestro pequeño amigo explotó en llanto, y en gritos, y en patadas, y en insultos, y en desesperación. Ya no parecía fácil ayudar a un ‘niño en situación de calle’ y sentirse bueno, o sentirse útil. “¿Qué te pasa nene?”, preguntó la señora de delantal. “Si sos valiente, no le tenés que temer a las agujas”, dijo, como si nuestro pequeño amigo acabara de llegar de su casa, o de mirar dibujitos tomando la leche, con pan y manteca. “No voy a darme ninguna inyección, y ustedes salgan de acá, déjenme ir, me quiero ir”. El gesto de los presentes se mostraba decepcionado por la actitud del jovencito, que apenas aceptó un antibiótico por vía oral. Minutos después, sus palabras nos invitaban a conocer el mundo que existía mientras muchos de nosotros comíamos pan y manteca, tomando la leche y mirando dibujitos. “Odio las agujas, las odio, porque ya me pasó mil veces que me jeringuearan, en un montón de los institutos de menores en los que estuve. Ahí no te dejan jugar, ni hacer nada. Entonces te quieren endrogar. Y si te resistís, te clavan una jeringa para doparte. Y si te resistís mucho, te la clavan en el cuello, en la cara, en cualquier lado”. Una más. “Jeringuear”, como un modo de criar violencia, también entró a nuestro vocabulario, por aquellos días. 
Desde entonces, La Poderosa transitó un camino de lucha y conocimiento en la reivindicación de los derechos humanos de los humanos más chicos. Nuestro nuevo amigo, o guía, de esa batalla, aceptó ir entonces a un ‘Parador de día’, de Constitución. “No quiero ir a un lugar en el que me encierren de nuevo. Quiero ir ahí, porque sé que me dejan jugar al metegol”. Así llegó La Poderosa, por primera vez, a un ‘Parador de día’. Promesa mutua de no romper el lazo afectivo y honesto que nos unía, probamos la única salida que nos ofrecía el Gobierno de la Ciudad para que nuestro amigo cumpliera su sueño: “No quiero callejear más, quiero rescatarme”. Tras visitar algún otro parador, que nos había recomendado el servicio de Niñez, con el grado de compromiso que lo caracteriza, caímos finalmente ahí, donde el enano quería ir. “Nooo… Mirá quién estáaaa. Con ellas nos escapamos una vez de un instituto en el que nos pegaban y nos jeringueaban. Yo me robé un matafuegos y rompí una ventana para que todos saltáramos por ahí”. Ya lo conocían varios pibes que, como este pibe, no habían tenido los tiempos de un pibe. El ‘Parador de Día’ los volvía a encontrar, con algunas normas que cumplir. ‘No se puede entrar jalado’, se advierte, para motivar a los chicos a no inhalar poxirrán, pero los fines de semana y todos los días de 17 a 20, está cerrado. ¿Y en ese tiempo qué? Y en ese tiempo, creamos en Dios. Tal alternativa para combatir el grado de abandono absoluto, es la propuesta oficial, la única propuesta oficial. Qué hacen esos pibes desde las 17 hasta las 20 y los fines de semana es un problema del que deberán hacerse cargo, quiénes si no, los pibes de 8 años, de 5, de 12, o de 7. Que se hagan cargo, que para eso sí son grandes y tienen derechos. No es cuento. Para desprenderse rápida y económicamente del compromiso básico de encontrarle un techo, comida y un sentido a la vida de los pibes que van naciendo en cunas infortunadas, el gobierno subsidia a diferentes ONG que resultan nuevas encargadas de lidiar con tal calvario. A su tiempo y a su forma entonces, cada ONG se hace cargo de sostener en los horarios que pueda, a los pibes que le correspondan según el subsidio que reciba. ¿Y si no existe en todo Constitución ninguna alternativa para que un pibe en situación de calle no duerma bajo un puente o bajo la lluvia? El Estado responderá que para eso están los Paradores de día. ¿Y si no existe en todo Constitución ni un solo Parador de día que abra sus puertas los fines de semana, o las tardes de lluvia, a los pibes que no han podido dejar de jalar? Los Paradores de día responderán que para eso está el Estado.
Mientras se pasan la pelota, no hay red para los pibes, más que algún vecino de corazón invalorable. El enano, con la panza un poco más llena y los ojos un poco más contentos, en este enseñar y aprender con sus amigos de La Poderosa, pasó por varios ‘Paradores de día’, durante dos años. Y sólo por la contención y el trabajo perseverante de personas compenetradas con su carisma inexplicable logró el traslado a un ‘Parador transitorio’, un paso que se hace difícil de imaginar para cualquier chico que no esté respaldado por ningún tutor.
Finalmente, nuestro amigo podía quedarse en un mismo cuarto todos los días de la semana y los fines de semana también. Eso sí, sólo por seis meses, que es el máximo tiempo estipulado para cualquier pibe, en cualquier situación, dentro de un ‘Parador transitorio’. Luego, suponiendo que ha dejado de jalar, que se ha olvidado de las manías de la calle y que en esos 6 meses no ha tejido ningún vínculo que de repente le duela romper, sólo así, sólo si todo eso se da exáctamente así, pasará a un hogar definitivo, en el que deberá volver a conocer las reglas, volver a conocer a la gente y volver a olvidarse de su pasado. ¿Y si los pibes necesitan permanecer un tiempo más en el Parador Transitorio, para poder dejar la calle? Mala suerte. El enano estuvo entonces también en varios ‘Paradores transitorios’, pero cada vez que vio acercarse la fecha límite, la fecha de ruptura con su nueva falsa familia, decidió volver a callejear un tiempo, para luego poder volver a un Parador Transitorio. Así, entre Parador y calle, nuestro amigo necesitó dinero más de una vez, para morfar, para vivir. Hizo malabares y aprendió las mil maneras de pedir monedas, pero también volvió a jalar, para no tener hambre, para no tener dolor, para no tener tristeza. A esa altura, ya no nos gustaba la idea de enrejar las miserias de nuestra sociedad, ni escuchar a tanto periodista y politiquero hablando de mano dura o delincuencia juvenil, cuando de reojo se referían a uno de nuestros pocos amigos capaces de dormir con frío para que otro se tape. En esa lucha, volvió también, a caer preso. Y fue a parar, otra vez, más de una vez, a un instituto. ¿Y entonces qué? Y entonces se escapó, porque le convenía a él y les convenía a quienes lo dejaron escapar. ¿Y si no se escapa? La última vez, no se escapó. El maldito no se escapó y los metió en un flor de problema a quienes cobran un sueldo por pensar en su futuro. Fue ahí que conocimos la gran solución que el Estado ofrece para los porteños bajitos que almuerzan pegamento: “Colonia Gutiérrez”. ¿Qué es eso? Un pozo, o un trampolín, a donde el Estado deshecha a los pibes. “Si están mal con las drogas, van a una ‘Comunidad Terapéutica’ y, si no, van a la Colonia Gutiérrez”. Allí, los menores arriban en camionetas de seguridad y, para conocer el seguimiento del proceso de recuperación y contención, no hace falta más que hablar con los choferes que los transportan: “Nosotros dejamos a los pibes en Colonia Gutiérrez y, al rato, nos volvemos. En el camino de vuelta, vemos a los mismos pibes que acabamos de dejar caminando al costado de las calles para volver a sus ranchadas”.Pero claro, no todo es color negro. Para este modelo de mundo competitivo, el asistencialismo también es competencia, en el concurso de disfraces, y entonces podrán morir más personas en cada inundación, pero nunca faltará Un sol para los chicos. Entre tanta falta de soluciones, más de una vez apareció la mano ‘benéfica’ que vende falsas promesas o entusiasma a un pibe con una realidad que no será, pero que servirá para lavar alguna culpa personal. Porque también eso, también por la manipulación ególatra del falso altruismo pasó el enano, cuando más de uno le ofreció casa y familia, para después arrepentirse, como si se tratara de la compra de un inmueble. ‘Paradores de día’, ‘Paradores Transitorios’, ‘Institutos de Menores’ y ‘Promesas fantasmas’ conforman el ciclo educativo de miles y miles de Infancias en Buenos Aires, la misma Buenos Aires que exige seguridad reclamando policías. Qué fácil se cierra el círculo, cuando la misma mano que condenó a la apatía y la desesperanza, condena a prisión. El enano, durante dos años, desde aquella tarde, nos ayudó a ver, nos obligó a aprender y nos enseñó a compartir. Pocas personas nos hemos cruzado en el corto camino de esta moto con tanta capacidad de dar, con tanta grandeza para pensar, con tanta confianza para soñar. El enano nos llenó la panza de esperanza cuando juntos viajamos al mar, y nos vació la boca de palabras cuando donó su ropa antes de regresar a su hogar. El enano nos infló el pecho de orgullo cuando compró chizitos para repartir entre los pibes de un Parador, y nos desinfló el alma de angustia cuando se puso a llorar por cada combate ganado que su mamá no pudo ver. El enano nos dividió en discusiones cuando la impotencia del Estado estéril nos sometía a reuniones infinitas para una salida urgente, y nos unió en abrazos cuando dejó atrás la pasta base y el poxirrán. El enano se fue con su familia, para volver a empezar a soñar, pero se quedó con nosotros para que su ejemplo nunca nos permita aceptar lo que esta puta realidad pretende naturalizar.

9.9.09 / Etiquetas: Niñez S.A.
NO Calles, Privatización de la Niñez - Parte II
Su nombre original es Operativo Frío y es un programa lanzado por el gobierno porteño que, solamente en la teoría, da alojo nocturno a los chicos en situación de calle. En su implementación no sólo están exentas las mujeres, sino que abarca a pocos de los cientos de chicos que viven en la calle. Su funcionamiento refleja la desidia con la que se trabaja con jóvenes en esa situación. Palabras de una operadora telefónica, al atender la línea de Emergencia Social: “En este momento no estamos trabajando con mujeres. Con respecto a los varones, con esto de la gripe A tenemos la orden de no llenar los dispositivos. De todas formas, a todos ellos los conocemos desde hace tiempo, no les va a pasar nada, están acostumbrados a la calle”.
Vamos a ver cómo es el reino del revés. La frazada del gobierno de la ciudad de Buenos Aires no abriga. Inclusive, desnuda la ineficiencia e indiferencia con la que trabaja, puntualmente en este caso la Dirección General de Niñez y Adolescencia, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social. La manta corta del programa Operativo Frío, que el gobierno porteño estableció para niños, niñas y adolescentes durante los meses de junio, julio y agosto, no hace más que evidenciar el desinterés y el olvido que existe por los derechos de los chicos que viven en la calle.
El Operativo Frío está a cargo del Equipo Móvil (su coordinador general, Julio Baigorria, decidió no hablar sobre la realización, argumentando que no tiene la potestad para hacerlo –por orden de sus superiores-) dependiente del programa Atención a la niñez y adolescencia en situación de vulnerabilidad social. Consiste en albergar bajo techo –únicamente- durante la noche a una pequeña porción de los chicos que viven en la calle, para cobijarlos –sólo- del frío del invierno, dándoles la cena, el desayuno y la posibilidad de ducharse, además de un colchón y una frazada para dormir en el piso. Los mismos jóvenes son los encargados de solicitar el servicio a través de dos números gratuitos: el 102, la línea de los chicos, y el 108, de Emergencia Social, que se encarga de derivar los llamados según corresponda a niñez, o al programa Buenos Aires Presente, dependiente de la Dirección General de Atención Inmediata, también del Ministerio de Desarrollo Social, para los mayores de 18 años.Desde la llegada de Mauricio Macri a la jefatura de Gobierno, se acentuó aún más la privatización de la niñez en la ciudad de Buenos Aires. Con la búsqueda constante de acordar con organismos privados, que se hagan cargo del albergue y la contención de los más jóvenes, la implementación del Operativo Frío no escapa a esa realidad. El gobierno porteño mantiene dos convenios con asociaciones civiles para poder llevarlo a cabo. Sin embargo, sólo hay un establecimiento específico destinado a la realización del Operativo Frío, en el que entran como máximo 30 chicos por noche. Este dispositivo es el polideportivo “Parque Patricios”, en la calle Pepirí 135, en el barrio de Parque de los Patricios, y sólo pueden ingresar varones. Allí, los operadores que regentean el lugar pertenecen a la Fundación Centro Cristiana Nueva Vida.
La otra ONG subsidiada por el Estado es Mensajeros de la Paz, que tiene a cargo el centro de día y noche La Balsa, sito en Urquiza 48, en el barrio de Once. Debido a que en el lugar se trabaja con chicos -todos de sexo masculino- que asisten diariamente, el cupo mayor para los que ingresan por noche mediante el Operativo Frío es de 14. Así lo confesó Roberto Pacheco, el director de noche de La Balsa, corrigiendo el número consignado por el gobierno de la ciudad en su portal de Internet, donde estipula la cantidad hasta 25. De esta manera, 44 es el máximo de chicos que pueden ingresar por noche al Operativo Frío: 30 en el polideportivo Parque Patricios, y 14 en La Balsa.
Esa módica cifra no enmarca a las mujeres menores de 18 años. Porque tampoco las engloba el programa. En los inicios de la investigación, en una de las primeras recorridas nocturnas por el barrio Constitución, uno de los seis chicos -5 varones y una nena de 10 años- recostados en la vereda explicó resignado: “Es inútil llamar al 108 para que nos vengan a buscar. Cuesta comunicarse muchísimo, y sí lo logramos, muchas veces no nos vienen a buscar”. Tras una hora de intentar en vano se estableció la comunicación. Del otro lado, la operadora de la línea de Emergencia Social, tras preguntar los nombres de los chicos que requerían que se los traslade, fue terminante: “Mirá, en este momento no estamos trabajando con mujeres. Y con respecto a los chicos, es un grupo bastante grande el que me nombraste (5), y con esto de la gripe A, tenemos la orden de no llenar los dispositivos, pero igual quedate tranquilo, a todos ellos los conocemos desde hace mucho tiempo, no les va a pasar nada, están acostumbrados a la calle”. Luego concluyó: “De todos modos vamos a hacer lo posible para ir a verlos y encontrarles una solución”. El tiempo estimado en el que prometieron arribar fue de una hora, pero nadie se hizo presente en el tiempo estimado, ni en el transcurso de la madrugada.
A metros del Obelisco, otro epicentro en el que permanecen varios de los chicos que viven en la calle, uno de los integrantes de una de las múltiples ranchadas que se establecen por la zona, comentó: “A las chicas no las llevan, y como no las dejamos solas, nosotros tampoco vamos al Operativo Frío”. Andrea Bruzos, coordinadora de Atención a la niñez y adolescencia en vulnerabilidad social, luego de expresar que los chicos en situación de calle en la ciudad rondan los 500 –divididos en quienes están en situación plena de calle, y los que están en situación de “pasillo”, que viven en las villas-, se defendió: “Con respecto a las chicas, no establecimos un lugar determinado para ellas porque nosotros el invierno pasado abrimos el polideportivo Martín Fierro y siempre hay un 80% de varones y 20% de chicas, y cuando hace mucho frío, ellas siempre encuentran el lugar para resguardarse en la casa de un familiar, de un allegado. Entonces, el año pasado, nos pasaba que de repente teníamos los lugares de varones llenos y en los de mujeres tres, cuatro chicas. De todos modos, las chicas este año tienen lugar, ellas van al parador Nueva Vida –hogar de la Fundación Centro Cristiana Nueva Vida-, al igual que los nenes chiquitos”. Según los datos oficiales, el 80% de los chicos en situación de calle son varones, y el 20% restante, mujeres. Si se toma a 500 como el total, la proporción es de 400 hombres y 100 chicas. ¿El Estado debe dejar librado a que cuando el frío azote, cerca de 100 mujeres van a recibir asilo “en la casa de familiar o allegado”? ¿Y los más de 350 pibes que quedan fuera del sistema?
El parador Nueva Vida al que se refiere Bruzos abrió sus puertas al final del año 2008, y está emplazado en el barrio de Flores en la calle Avelino Díaz 1925. En este lugar había funcionado antes de la llegada de Macri al poder, el hogar transitorio Carlos Cajade, uno de los pocos dispositivos que aún pertenecía al Estado para trabajar en la niñez y la adolescencia. Una operadora que trabaja en el parador que alberga chicos de hasta 10 años y mujeres menores de 18, aseguró: “Sólo han venido una o dos chicas nada más. Lo que pasa es que estamos sobrepasados nosotros. El convenio que tiene el parador con el gobierno de la ciudad no es por el Operativo Frío, sino para trabajar a diario con 15 chicos, y nosotros tenemos 17. De todas formas, lógico que cuando traen a una chica, no la dejamos afuera, eso se arregla. El que la trae de niñez se hace cargo, trae un colchón, una frazada, y le hacemos un lugar en el comedor o en algún lugar”.
Otra piedra en el camino que se les coloca a los chicos de la calle, que tienen la intención por su propia voluntad de ser cobijados durante la noche, es que al Operativo Frío no pueden ingresar por su cuenta. Así, pese a saber de memoria el camino para asistir a los escasos lugares con los que cuentan, están obligados a entrar junto a algún miembro del Equipo Móvil. Esta negativa, conjugada con la deficiente atención telefónica en las líneas 102 y 108, destinadas a la atención de los chicos, deriva en que los más excluidos del sistema deban seguir acostumbrándose a la calle, al mismo tiempo que generando y acumulando odios ante semejante indiferencia. Bruzos dijo al respecto: “A veces colapsan las líneas en determinadas horas. Pero los chicos en ese sentido saben dónde están los operadores, ellos saben cómo llegar al Equipo Móvil”. Esas determinadas horas a las que se refiere Bruzos, corresponden al lapso entre las 20 y las 24, horario que los chicos tienen para comunicarse con el Equipo Móvil. Por otro lado, otras dos circunstancias puntuales también los dejan sin posibilidad de acceso. Las puertas se le cierran de la misma manera si tuvieron algún inconveniente dentro de alguno de los dispositivos, ya sea con algún operador o con otro chico; como si en el momento que los operadores de calle los encuentran para llevarlos bajo techo, presentan algún síntoma de haber consumido droga. Así, en ambos casos se manipulan los derechos de los niños como herramienta para la puesta de límites: el que se porta mal, o se droga, a la calle. A la nada.El horario en el que los chicos pueden permanecer en el Operativo Frío es de las 21 hasta un poco antes de las 8 de la mañana. De allí, quienes pasan la noche en el polideportivo “Parque Patricios” son recogidos por el Equipo Móvil. La camioneta que los busca alrededor de las 7.45 de la mañana tiene su primera parada frente al Parque Lezama, a metros del CAINA (Centro de Atención Integral a la Niñez y Adolescencia), donde los chicos almuerzan y realizan distintas actividades. Sin embargo, este centro de día abre sus puertas recién a las 9, una hora después de que los chicos sean depositados otra vez en la calle por el Equipo Móvil. Entonces están obligados a hacer tiempo una hora, por falta de correlación entre los dos dispositivos. Por otro lado, muchos tienen las puertas cerradas del lugar por conflictos anteriores, y entonces son directamente escupidos a la calle otra vez, al igual que todos los demás días. Eso sí, los dejan en sus ranchadas habituales, y así un día más en contacto con las drogas, la delincuencia, la falta de contención, de un techo, de comida, de higiene, a toda hora y en toda estación del año. Pacheco, director nocturno de La Balsa, expresó: “A diferencia de los que duermen en Parque Patricios, a quienes los de Niñez los regresan a las ranchaditas, los chicos que ingresan en mi centro se van solos por la mañana”.
Cuando se le consultó a Bruzos sobre la metodología asistencialista, de trabajo a muy corto plazo de las políticas de niñez, refutó: “Las funciones de los distintos dispositivos o programas no son asistencialistas, en el sentido de que los chicos no solamente van a satisfacer sus necesidades básicas”. Los habilitados a acceder al CAINA son también escupidos a la calle, a partir de las 16, cuando el centro de día finaliza su tarea diaria. Los fines de semana, con las puertas del CAINA cerradas para todos, sin distinción de problemáticas, los chicos en situación de calle regresan al lugar al que las políticas de Estado existentes desean que se acostumbren. Según Bruzos: “Durante el fin de semana muchos chicos o vuelven con la familia o van a ver a algunos referentes. Es como que la permanencia de chicos en situación de calle en el fin de semana también baja”.
Este reino del revés que es la ciudad de Buenos Aires, es distinto al de María Elena Walsh. No hay ningún pájaro que nade, ni un pez que vuele. Pero sí hay un programa estatal que soslayó a las menores de 18 años. No hay ningún oso que quepa en una nuez. Aunque sí viven muchísimos más chicos en la calle, de los que fueron contemplados a la hora de llevar a cabo el proyecto. No hay un año que dure un mes. Aunque sí cientos de pibes para los que un mes pareciese durar un año, un día como si fuese un mes, una vida con los derechos a la intemperie. En aquél reino del revés dos y dos son tres. En este, los chicos de la calle, valen menos que simples números. Porque ese 20% de chicas según datos oficiales, son olvidados. Y ese 80% de varones, también lo son. En este reino del revés, los chicos que viven en la calle deben ser los encargados de buscar al Estado ausente. En este reino del revés, un intenso frío de invierno golpea más que una indiferencia atemporal. En este reino del revés, no hay más frío que el que provoca el Operativo Frío. En este reino del revés, tan parecido a aquél, no hay más frío que el olvido.
Imágenes gentileza de:
Taringa.net
2.9.09 / Etiquetas: Niñez S.A.
NO Calles, Privatización de la Niñez - Parte I

26.8.09 / Etiquetas: Ay País
Sos un poco más segura, Buenos Aires
Cada vez más convencidos del poder que tenemos en nuestras manos y que tan pocas veces lo utilizamos para combatir lo que al pueblo le hace mal, hoy podemos festejar, aunque sea un poco, por el gran triunfo popular (se estaban juntando 100.000 firmas para destituirlo y haciendo marchas y conferencias en contra de su designación) ante la renuncia de Jorge "Fino" Palacios, ayer, a la conducción de la policía de Mauricio Macri y ratificar el pensamiento genuino de un país que quiere mirar adelante sin perder de vista lo que pasó años atrás.Fuentes:
Página/12 Digital (26/09/2009)
Clarín Digital (26/09/2009)
Comunicados PO
Imágenes:
www.alertamilitante.com.ar
www.orgsn.blogspot.com
www.cuadernodetrabajo.wordpress.com
21.8.09 / Etiquetas: Otros Autores
Sabían y ayudaron un poquito *
El 2 de junio de este año, Hillary Clinton acudió a Honduras para participar en una reunión de la OEA. Entrevistó a Zelaya y le manifestó su disconformidad con el referéndum que el mandatario planeaba llevar a cabo simultáneamente con las próximas elecciones presidenciales. Funcionarios norteamericanos señalaron que “no creían que ese plebiscito fuera constitucional” (The New York Times, 30-6-09). Seis días antes del golpe, el diario hondureño La Prensa informaba que el embajador Llorens se había reunido con políticos influyentes y jefes militares “para buscar una solución a la crisis” causada por el referéndum (www.laprensahn.com, 22-6-09). La “solución” encontrada es notoria.Es difícil suponer que los mandos militares de Honduras, armados por el Pentágono y formados en la Escuela de las Américas, que a tantos dictadores latinoamericanos les enseñó cómo hacerlo, se hayan movido sin el acuerdo de sus mentores. Por lo demás, los golpistas no ocultaron las razones de su acto: Zelaya se estaba acercando demasiado al “comunista” de Chávez, el venezolano más odiado por la Casa Blanca: en julio de 2008, bajo su mandato, Honduras adhirió a la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), el nuevo “eje del mal” en América latina. Demasiado, ¿verdad?
Demasiado, sí, porque Honduras es territorio estratégico para el Pentágono, que desde la base de Soto Cano, donde se estacionan efectivos de la fuerza aérea y de la infantería estadounidenses, no sólo domina América Central: este verdadero enclave es fundamental en el esquema militar de EE.UU. para una región rica en recursos naturales. Aunque nunca tocó los intereses de las corporaciones extranjeras ni de los dueños locales del poder económico, Zelaya constituía un peligro de “desestabilización”. Cabe señalar que el referéndum sobre la convocatoria o no de una Asamblea Constituyente que podría permitir la reelección de Zelaya no era vinculante. Nadie se molestó en Washington por la reforma constitucional que permitió en Colombia la reelección de Alvaro Uribe, gran aliado de EE.UU., que ni siquiera fue plebiscitada. Es que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.
Los golpistas hondureños son impresentables. El general Romero Vásquez Velásquez, echado por Zelaya, de regreso con el golpe y autor del secuestro y expulsión del presidente, fue alojado en la penitenciaría nacional en 1993 junto con otros diez miembros de una banda acusada de robar 200 automóviles de lujo (www.elheraldo.hn, 2-2-93). Era entonces mayor del ejército; como general, se dedica a robar un gobierno elegido en las urnas. Otro impresentable es el ministro consejero Billy Joya, que no hace honor a su apellido (o sí, según se mire): fue jefe de la división táctica del batallón B3-16, el escuadrón de la muerte hondureño que torturó y “desapareció” a numerosas personas en los años ’80. El “Licenciado Arrazola” –uno de sus alias– es un experto en la materia: estudió los métodos de las dictaduras argentina y chilena (www.michelcollon.info, 7-7-09). Son antecedentes conocidos, pese a lo cual, o por eso mismo, fue elegido para formar parte del régimen golpista, tan democrático pues.
La represión en Honduras continúa. El jueves de la semana que pasó (9 de julio) fue detenido el padre de Isis Obeid Murillo, el joven de 19 años asesinado por el ejército en el aeropuerto de Tegucigalpa: tuvo la peregrina idea de exigir públicamente justicia para su hijo (www.wsws.org, 11-7-09). Los salvadores de la democracia expulsaron a periodistas de Associated Press, desaparecieron de la pantalla al Canal 21 y efectivos armados ocuparon el canal 36 (Miami Herald, 1-7-09). Es la concepción de la libertad de prensa que caracteriza a los golpistas.
La Casa Blanca sigue blanda con lo que calificó de “acto ilegal”. Hillary se niega a llamarlo “golpe de Estado” porque eso implicaría automáticamente el cese de la ayuda económica y militar estadounidense a Honduras. Las conversaciones sobre un arreglo pacífico que tienen lugar en Costa Rica, en las que el presidente Oscar Arias actúa de mediador a pedido de Obama, son una farsa. Pero tienen un costado importante: entrañan un reconocimiento oficioso del régimen impuesto. Arias ya anunció que tratará de “presidente” tanto al golpista Micheletti como al mandatario elegido en las urnas y depuesto. Esto sí que es ecuanimidad.

* Escrito por Juan Gelman en www.juangelman.com (16-7-09)
19.8.09 / Etiquetas: Ay País
¿Justicia para quién?
No nos vamos a extender porque duele. No queremos llorar y lloramos. Lloramos con puños cerrados, con puños de impotencia. Estamos compungidos. Es que todavía no lo llegamos a comprender. Seremos un tanto ingenuos, nos dirán. Tal vez.
¿Acaso sólo tres merecían recibir el castigo de más de15 años? ¿Acaso sólo un sub-comisario es el culpable de las inspecciones a los locales? ¿Acaso sólo dos funcionarios públicos son parte del maldito entramado político que se hizo carne en tragedia?
¿Y los policías y bomberos que firmaban las habilitaciones previa coima? ¿Y los funcionarios del Gobierno de la Ciudad -con Aníbal Ibarra a la cabeza- que son parte del Estado garantizador del cuidado de sus ciudadanos? ¿Y el sistema de salud colapsado y sin preparación?
Desde un primer momento, cuando sucedió Cromañón, tuvimos claro que no podía corresponderle el mismo castigo al dueño del lugar que a la banda que allí daba su show como se presentó en las carátulas del expediente. Pero tampoco dejarlos sin condena alguna nos parece la vía de resolución más factible. Pero no somos jueces.Así, con ojos reflotando en lágrimas, contamos nuestra sensación de impunidad. La miseria humana demostrada en gente que festejaba ante el dolor desgarrador del otro nos parece una gran falta de respeto a los valores pregonados de fraternidad y altruismo.
¿Festejar qué? ¿Por quién y para qué lucharon durante las decenas de marchas que se realizaron? ¿Por seguir viendo a Callejeros o por que se haga justicia y que los culpables de masacrar a 194 vidas y esperanzas y un montón más de familiares, amigos y conocidos paguen por la muerte de los chicos?
Entonces nos preguntamos, ¿justicia para quién? si todos aquellos culpables de la tragedia y que forman parte del sistema político (policías, funcionarios, bomberos) quedaron sueltos.
Así nos duele...
Nunca Olvidar
13.8.09 / Etiquetas: Dale Aborigen
Respondiendo a su Origen

De esta forma, los Pueblos Originarios buscan su lugar de participación en el Proyecto para la nueva Ley de Radiodifusión para que esta sea aún más abarcativa y democrática, tratando de contrarestar los grandes monopolios de la desinformación, acercandole al pueblo distintas opciones, herramientas y miradas y no sólo la del corporativismo (in) comunicacional que impera en estos días.
Una nueva y genuina propuesta integradora se suma a la lucha por el derecho a una comunicación más libre y participativa. Ayudemos a difundir para que de una vez por todas se haga carne.

7.8.09 / Etiquetas: Info General
La nueva cara del Blog
Cuando uno empieza un Blog, por inexperiencia o por ansiedad, elige una plantilla que de primera nos cae bien y allí empiezan a escribirse sueños.
Con el paso del tiempo y aprendiendo mucho de muchísimos blogs de ayuda, nos dimos cuenta que el aprender es una constante también en el ciberespacio.
Por ello, llegamos a la conclusión de jugarnos a cambiar el aspecto de VQM. Para que el lector sienta la dinámica que sentimos nosotros al modificarle la cara al Blog; para que se sienta más cómodo al elegir cualquiera de las entradas; de abrir la que le parezca más interesante; de poder ver videos que a nosotros nos parecen de interés general; de acceder, tan sólo con un clic, a ver el listado completo de Entradas que se escribieron desde el inicio del Blog; de tener en el margen superior un menú donde pudimos incluir lo más destacable y que quisieramos que nunca se olviden (no hablamos de entrar sino de nunca borrarlo de sus cabezas); un libro de visitas universal para que cada uno que así lo desee pueda dejar su huella imborrable; para que accedan tan sólo con dos simples pasos a suscribirse (vía RSS) y así cada vez que actualicemos le llegue un mail a su casilla para ver otra realidad sin necesidad de ingresar al Blog.En fin, creemos positivo un cambio siempre que así lo hayamos buscado y hayamos luchado para conseguirlo. Espero sepan disfrutarlo y, de paso, los invitamos a ser parte de este Blog votando en la encuesta, dejando comentarios y/o firmas en el libro de visitas, o escribiéndonos un mail a VerdadesQueMienten@gmail.com.
Gracias por seguir acompañándonos y seguir construyendo junto a nosotros. Continuaremos con el Blog hasta la victoria, siempre rompiendo el cerco informativo como tantos otros medios independientes. Esto es lo que elegimos para que no nos puedan callar y seguir gritando verdades que muchos quieren ocultar.
3.8.09 / Etiquetas: Otros Autores
Un pensamiento no tan Fino *
“Nadie está libre de la amenaza terrorista, nadie está a salvo, no importa donde se encuentre”, sostiene Jorge “Fino” Palacios en su libro Terrorismo en la Aldea Global. En su obra, Palacios hace un racconto del terrorismo mundial y señala que antes de marzo de 1976 “la Argentina era el teatro de operaciones de los revolucionarios marxistas que sembraron violencia y terror en la ciudadanía”. De los centros clandestinos de detención, los desaparecidos, exiliados y presos políticos, ni una palabra. No es de extrañar: el relato que hace de la Segunda Guerra Mundial tampoco menciona el exterminio de seis millones de judíos. A continuación, una síntesis del pensamiento global del flamante jefe de la Policía Metropolitana, elegido por el jefe de Gobierno, Mauricio Macri.Desde que se conoció su designación, Palacios fue cuestionado por los organismos de derechos humanos, los familiares de víctimas de la AMIA y los de la represión del 19 y 20 de diciembre. El ex comisario –que no se deja sacar fotos porque está disconforme con su figura– está imputado en la causa por encubrimiento del atentado a la mutual judía y estuvo procesado (luego fue sobreseído) por los hechos de diciembre de 2001. Néstor Kirchner lo pasó a retiro cuando se conoció la grabación de una conversación que tuvo con el represor Carlos Gallone –condenado por la masacre de Fátima, como se conoce el fusilamiento de 30 desaparecidos en la dictadura– y con Jorge Sargosky, luego sentenciado a seis años y medio de prisión en la causa por el secuestro de Axel Blumberg.
A los cuestionamientos sobre su idoneidad, la legisladora de Nueva Izquierda, Patricia Walsh, sumó el libro del comisario retirado. En su paso por la Legislatura, el ministro de Justicia y Seguridad, Guillermo Montenegro, aseguró que no leyó el libro. “Voy a tratar de leerlo, espero que no me cueste el cargo”, ironizó. El libro de Palacios fue publicado dos veces, aunque probablemente tuvo una sola tirada: lo editó en mayo de 2003 la editorial La Llave, que tiene como cliente a diversos círculos militares y policiales. Entre ellos, está la Editorial Policial, que publicó el mismo libro un mes después. El índice ya trasluce la visión geopolítica del flamante jefe de policía: allí, Europa es “un continente donde el accionar terrorista no ha sido erradicado”, Africa es “un continente con subsistencia de conflictos post coloniales y terrorismo” y América del Sur es “un subcontinente que sufrió más de dos décadas de guerrilla marxista”. En cambio, América del Norte y Centroamérica es “una región con una integración económica dificultosa, pero promisoria”.
“Decrecimiento evidente”
El capítulo dedicado a la Argentina (“Guerrilla marxista en los ’60 y ’70”, se titula), muestra que, según Palacios, en el siglo XX no hubo dictaduras en este país, sino que “se alternaron militares y civiles en el poder”. Por ejemplo: “Desde 1966 hasta 1973, estuvo a cargo del país la Revolución Argentina (...) en su seno también hubo crisis y las Fuerzas Armadas levantaron el exilio de Juan Perón (sic), posibilitando su participación en los comicios”. En esa época, el Cordobazo fue producto de “elementos revolucionarios infiltrados en distintas ramas sindicales” y de la presencia de “Ernesto Guevara, que había tenido una estadía prolongada un tiempo antes, durante la cual preparó y adoctrinó militantes”. Palacios insiste en que “no puede dejar de mencionarse que Cuba asumió el fomento de la actividad subversiva” en la Argentina.
“Durante los 70, la Argentina fue escenario y víctima de grupos armados que adhirieron al marxismo-leninismo, los que llevaron el despliegue de su actividad hasta los primeros años de la década del 80, aunque con decrecimiento evidente de la misma”, detalla Palacios. Por supuesto, el ex comisario no explica a qué se debió ese “decrecimiento evidente” (de 30 mil personas desaparecidas). A la última dictadura, le dedica tres líneas: “La guerrilla no decrece y un nuevo movimiento militar toma el poder (Proceso de Reorganización Nacional), durante el cual el combate contra la guerrilla se intensificó”. No hay una sola alusión a la represión ilegal ni tampoco a las dictaduras, que son descriptas como una “circunstancia”: “Dichos grupos esgrimieron como justificación la circunstancia de hallarse el país bajo sucesivos gobiernos militares”, menciona al pasar.
El comisario también se detiene sobre la caída de Fernando de la Rúa:
“El presidente debió dejar el poder en diciembre de 2001, en un marco de reclamos de la ciudadanía y desórdenes producidos por grupos violentos”, dice. ¿Por qué aparecen “grupos violentos” en el marco de un libro sobre terrorismo? “Porque para Palacios, los grupos violentos están relacionados con el terrorismo”, concluyó Patricia Walsh, cuando le leyó estos párrafos a un inmutable Montenegro. La definición de Palacios del terrorismo en la introducción de su libro no ahorra dudas: “Es el ejercicio organizado, metódico, intencional e ilegítimo de la violencia y/o la amenaza de su utilización, con propósitos políticos, sociales, ideológicos o religiosos, dirigido indistintamente a objetivos civiles o estatales”.
Los vecinos terroristas Perú. Buenas noticias. Palacios está al tanto de que Alberto Fujimori “desempeñó su poder de manera autocrática, con disolución del Parlamento y suspensión de las garantías constitucionales”. Lástima que lo que sigue es una extensa descripción de Sendero Luminoso y no agrega nada sobre las violaciones a los derechos humanos, como el emblemático caso Barrios Altos.
Guatemala. “A fines de los ’60, surge la Unidad Revolucionaria Guatemalteca, de ideología marxista. Después de lustros de violencia y pérdidas de cientos de vidas (en los noventa) cesa el accionar terrorista en el país.” Se le escaparon los 200 mil muertos y desaparecidos del genocidio en Guatemala. Según datos de la ONU, más del 93 por ciento de las víctimas eran de las comunidades mayas y fueron exterminados a manos de las fuerzas de seguridad de ese país.
El Salvador. Palacios se centra en el Frente Farabundo Martí que “se identificó con el marxismo” y “desató una etapa de violencia que costó cerca de 80 mil muertos”. Nuevamente, no hay alusiones a la represión estatal y mucho menos al asesinato del arzobispo Oscar Romero.
Nicaragua. Con la revolución sandinista “se convierte en una base de entrenamiento de guerrilleros” hasta que “el sandinismo fue derrotado en las elecciones de 1990”. ¿Alguien oyó hablar de los contras, financiados por Estados Unidos? Palacios, no.
Colombia. Si bien Palacios se concentra en las FARC, dedica un breve párrafo también a los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). En su interpretación, los campesinos les pagan a los paramilitares para que los defiendan (y no para que no los maten) y existió solamente “una especie de alianza táctica con las Fuerzas Armadas que combaten a la guerrilla”.
Debilidad africana
Argelia. Ni violaciones a los derechos humanos, ni escuadrones de la muerte. Allí lo que realmente pasó es que “renacieron los motivos nacionalistas y antagonismos y rebeliones sumieron al país en un conflicto interno, que se extendió por ocho años, hasta que en 1962 un plebiscito determinó la independencia”. Franz Fanon tendría algo para decir sobre esto.
Weltanschauung
“Ahora el terrorismo es una cuestión de todo el mundo”, sostiene Palacios y por eso su libro abarca el globo entero. En su relato de la historia europea –que ocupa tres páginas– el genocidio nazi es escamoteado. Solamente menciona que el final de la Primera Guerra Mundial “generó nuevos esquemas, en general fueron autoritarios, como se vio en Alemania e Italia, junto a la nueva amenaza del comunismo”. Adolf Hitler no tendrá lugar en el libro y Francisco Franco aparece sólo para que se eludan 50 años en el apartado sobre la historia de España.
En suma, en un libro de 397 páginas que tiene la pretensión de contar la historia universal del terrorismo, Palacios omite, por dar sólo algunos ejemplos:
- La Shoá, durante el nazismo y el fascismo.
- Medio siglo de dictadura franquista en España.
- Todas las dictaduras militares en América latina.
- La base militar en Guantánamo.
Y dicen que el diablo está en los detalles.
Inspirado en una bibliografía de terror
La bibliografía del tratado mundial sobre terrorismo también es reveladora. Jorge “Fino” Palacios cita un libro del ex ministro de Educación de la dictadura Juan Llerena Amadeo, cuya política desde que asumió en 1977 fue la privatización de la educación y el traspaso de funciones a la Iglesia (cerró la Universidad de Luján y generalizó aranceles, cupos y cursos de ingreso). En su revista Canto maestro, Ctera lo define como “un hombre de la derecha católica, convencido de que el marxismo atacaba las bases de la cultura occidental y cristiana”.
Otra de las lecturas de Palacios para su obra maestra es Por amor al odio. La tragedia de la subversión en la Argentina, de Carlos Manuel Acuña. Según detalla Horacio Verbitsky en un artículo sobre el diario chileno El Mercurio, el agente de la DINA Enrique Arancibia Clavel afirmó que Acuña “se encargó de la difusión de un falso enfrentamiento entre grupos guerrilleros” como parte de la Operación Colombo. Así se encubrió el asesinato de 199 desaparecidos por parte de la dictadura de Augusto Pinochet. El operativo tuvo la cooperación de la SIDE argentina y, aunque los chilenos fueron asesinados en su país, se usaron para encubrirlo cuerpos irreconocibles de desaparecidos argentinos. Otro libro que cita Palacios es Estrategia, del comisario retirado Raúl Tomás Escobar, que fue profesor en las academias de las policías Federal y Bonaerense. Palacios saca de este libro –editado en 1983, en pleno frenesí justificatorio de la dictadura– un cuadro de la evolución de las organizaciones armadas, que incluye al “Partido Comunista Argentino”, al “Partido Obrero trotskista” (PO), “Partido Socialista de los Trabajadores” (PST) y al “Partido Comunista Revolucionario” (PCR). “En el cuadro se esquematiza la génesis y desarrollo de las distintas agrupaciones que desembocaron en la lucha armada y el accionar terrorista en la Argentina”, escribe Palacios, que también cita Terrorismo. La red internacional, de Claire Sterling, un libro de los ’80 dedicado a demostrar que el “terrorismo de izquierda” es más sangriento que las dictaduras de Hitler y Mussolini.




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